Este fue el estruendoso canto de entrada de uno de esos señores que se montan en el transporte público a vender/pedir algo para "subsistir", en este caso el hombre nos sobresaltó a todos en el autobús.
Pero, ¿Que tiene de especial eso?, pues este hombre no es igual a todos los demás que realizan la misma tarea (no se si se pueda llamar trabajo), este señor entra al autobús con toda la naturalidad posible, saludando a la gente, conversando con todos, pero por supuesto con su interés.
Alegando la "Ley de Gómez: El que no trabaja no come" el señor promociona sus "chicles" dos por 50bs, pero lo que lo distingue es la familiaridad con la que trató a todos, hablando un poco de la situación del país actualmente, e invitando a no decaer, unas palabras de aliento ante estos tiempos difíciles nunca están demás para nadie.
Estoy segura que varias personas de ese autobús se lo sabremos agradecer, incluyéndome, ya que dio pie para esta serendipia.
Claro, a parte de todo lo bueno también hay que resaltar que el señor infundía un poco de miedo instando a la gente que se bajaba, casi acosándolos, a comprarle los "chicles" que al final de cuentas resultaron siendo simples caramelos (Publicidad engañosa).
Me parece que a raíz de esto podemos sacar una buena moraleja: Todos podemos marcar la diferencia en lo que sea que hagamos, eso nos convertirá en los mejores.
Foto de: http://soymariondo.blogspot.com

