jueves, 9 de marzo de 2017

Resiliencia.

Y el lobo aulló. La dinamita que expendía la sirena se propagó por su corazón, así como lo haría la comida por su estómago.

Obtenía tanto dinero por los asesinatos, que le alcanzaba y le sobraba, podía tener todo lo que quisiera, casas, barcos, en cantidades.

Aunque tuviera todo esto en su vida, algo se había quebrado, aquel amor que le había prometido la maravilla, de bajarle hasta las estrellas, yacía ahora aullando frente a ella.


Foto de:  https://www.instagram.com/soymariondo/