Los ojos: no hay idioma más sincero que aquel que se habla con la mirada.
Los abrazos: hay que temerles, se dedican a dejar en evidencia aquello que no sabemos como decir.
Puedes decir "te amo" con la mirada, y sé que será el más sincero que dirás jamás.
Puedes decir "quédate conmigo" con un abrazo, y sé que no lo dices tú, lo dice tu alma.
A veces me encuentro releyendo aquel pedazo de papel...
A veces me parece que todo fue un sueño...
Nunca se siente igual.
Pero es lógico, todas las flores se marchitan.

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